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"La religión es útil cuando se funda absolutamente
sobre la moral y abandona el culto de las fórmulas"
(Cesar Lombroso)
Se dice que las primeras de todas las etnias
africanas en llegar a Cuba como esclavos, fueron los descendientes de un supuesto
puerto Ulkami o Lucumi en Nigeria, entre los ríos Volta y Niger, aunque
Leví Marrero, en su documentada Geografía de Cuba escribió,
que fueron los mandingas del Africa Ecuatorial (en el actual Senegal donde se
encuentra un 3.6% de mandingas), pero lo que sí podemos asegurar es que
fueron los del norte de Nigeria los que en mayor número llegaron a nuestro
país. Aunque en Nigeria se habla más de 478 lenguas los que llevaron
a Cuba eran específicamente todo aquel que se comunicaba en Yoruba o se
entendía con estos, como los que vivían en parte del sur de Nigeria
donde en la actualidad el 20% todavía lo habla, también el 9% de
la población de Benin lo usa aunque le nombran Yariba, Yuoba o Ede.
A partir del siglo XVI es cuando comienza la fusión
de las creencias de los esclavos con el catolicismo oficial, que aunque muchos
antropólogos la catalogan "monoteísta" profesan devoción
a los santos y a muchas manifestaciones de la Virgen, dándose el fenómeno
religioso de crearse un culto nuevo conocido por Santería con bases Yoruba-Lucumí
y Católica. Debe su nombre por el exclusivo culto a los Santos, representados
por piedras que tienen poderes mágicos.
En los primeros siglos de colonización española,
la esclavitud era muy benigna, siendo la Iglesia Católica de España
más flexible que la protestante inglesa, aceptando la forma de adaptarse
de nuestros esclavos, creyendo que con el tiempo los iban a evangelizar completamente,
por eso les permitían sus fiestas, sus músicas y diversiones, posiblemente
desconociendo en parte, que esa era la forma de su liturgia religiosa. Pero en
realidad fue el idioma la gran barrera para poderlos convertir, pues eran muchas
clases de lenguas difíciles que los sacerdotes tenían que aprender,
por las diferentes clases de etnias, que les dificultaba el camino, mucho más
cuando los esclavos eran traídos en grandes cantidades, en un período
tan corto que no les daba tiempo a prepararse.
Los africanos aceptaban con beneplácito los nuevos dioses que les imponían
los amos y los fundían con las figuras de sus Orishas, y entre confusos,
temerosos, y perseverantes, unieron a Santa Bárbara
con su Changó, a San Francisco
con su dios Orula, y así sucesivamente. Ellos hacían
ver al amo su conversión pero sin dejar sus creencias.
Nos dice Natalia Bolívar en Los Orishas en Cuba que "Yoruba"
es el término que identifica a todas las tribus
que hablaban la misma lengua (...) es una denominación básicamente
lingüística (...) es parte de la subfamilia "kwa", a su
vez (...) se halla dividida en múltiples dialectos de las divisiones tribales.
Según ella una de estas tribus fue la Ulkumí
mencionada ya en 1728, y que dio origen a la palabra "lucumí"
(soy amigo), con la que se denominó por mucho tiempo a todos los yorubas
recogidos posteriormente en la Regla Ocha.
Los Yorubas eran grandes artesanos, por eso en la práctica
de esta religión se utilizan infinidades de objetos, donde se destacan
los tambores porque son el medio de comunicación (para ellos música,
baile, canto y religión es una misma cosa). También están
los collares Eleke (como resguardos), y la adivinación.
El jerarca mayor es el Babalawo, que utiliza el tablero
Ifá con la Cadeneta Okuele para la adivinación. Le siguen los Babaloshas
o Iyaloshas, es decir, el Santero o la Santera que utilizan
el OBI (coco partido en cuatro pedazos) para adivinar y el Diloggun (los caracoles).
En Cuba hay quien practica la Santería solamente pero también, hay
Santeros llamados "cruzao" que practican la Santería
y el Palo Mayombe o también Abakuá y todos, en su mayoría,
se mezclan con el espiritismo.
Esta práctica siendo de transmisión oral, tan perseguida y vilipendiada,
milagrosamente se ha mantenido hasta nuestros días, extendiéndose
a otros países. Aunque en la actualidad existen varios manuales de gran
importancia para sus seguidores, muchos de ellos no coinciden entre sí,
sobre todo en la forma de sincretizar sus deidades y los poderes que le atribuyen,
como a su Diosa Oyá, dueña de la centella y los temporales, que
se catoliza en La Habana con la Virgen de la Candelaria; en Santiago con Nuestra
Sra. del Carmen; en Matanzas con Santa Teresa de Jesús, y son aceptadas
por todos sus seguidores actuales que le buscan a cada catolización un
camino diferente de su Oyá, sin darse cuenta que aquellos antepasados que
la fundieron en el panteón católico, eran de distintos territorios
de Africa, y aunque tenían creencias similares no eran exactos sus dioses.
Pero esto lo estudiaremos más adelante.
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